Al comenzar una revisión obligada de una bibliografía amplia y generosa, como lo es la que se ha escrito sobre los derechos humanos en general, nos dimos cuenta que nos enfrentábamos a un campo de grandes ejercicios, pero de tradiciones incipientes: fue difícil descubrir el camino amarillo que nos llevara a la tierra del diagnóstico, de la investigación, de la teoría y que finalmente se tradujera en acciones concretas de exigibilidad y justiciabilidad de los derechos humanos en nuestro entorno; no hayamos metodologías paradigmáticas, instrumentos hegemónicos o indicadores acabados: la sugerencia general era que todo estaba por construirse. Así fue como comenzó el andar del Cepad en sus ejercicios diagnósticos y de investigación.