• Fotografía: crónica de sociales

    Transcurría 2004 y en ese día existían dos imágenes: la de los presidentes de América Latina, el Caribe y Europa que sólo dialogaron. En el otro lado, en las calles cientos de personas se manifestaban por otro mundo posible y diverso, las cuales fueron infiltradas, reprimidas y torturadas en una especie de nueva plataforma política que dio varios frutos: varios puestos a nivel federal, en el poder legislativo, en la estructura policial del país y lo peor, el nacimiento de una política de seguridad a la usanza de las dictaduras.

    Predominó el miedo en la sociedad, con más acento en los jóvenes, como advertencia de su “no” futuro al no contar con la protesta como herramienta, la diversidad como vida, o el esparcimiento como forma de caminar.
    Las instituciones formadas para defender los derechos de las personas, señalaron, denunciaron, documentaron hasta donde pudieron, pero nunca pudieron doblar la impunidad y la cerrazón del gobierno.

    El 28 de mayo de 2004, es el punto de varias luces y sombras de Jalisco.

    · Es luz en el florecimiento y consolidación de varios movimientos sociales que decidieron romper con el silencio y dejar de voltear hacia el sistema, lo que facilitó otras agrupaciones en temas de movilidad y desarrollo.
    · Es luz, en el surgimiento de una nuevo brío de la denuncia de violaciones a los derechos humanos surgido desde la visión de las personas que las han sufrido. Esa es nuestra historia como Cepad
    · Es sombra, en la decadencia de instituciones que en teoría debieran de defender los derechos humanos, tal es el caso de la CEDHJ, la cual por cierto ni siquiera se ha pronunciado por el asunto.
    · Es sombra, porque sentó las bases de una constante y sistemática criminalización de la protesta social, pero ahora diversificada que impide la exigencia de derechos para mujeres, campesinos, grupos de diversidad sexual, aspecto del cual no es ajeno Puerto Vallarta, con las recientes detenciones a travestis por parte de la Policía Municipal.
    · Luz, porque a raíz de los hechos algunos periodistas forjaron su trinchera en la solidaridad y el periodismo alejado de la falsa neutralidad.
    · Sombras, porque se sigue utilizando el discurso del poder y el escarnio sobre todo en las notas policiacas sin el mínimo respeto a los derechos humanos.
    · Sombra, porque la impunidad se institucionalizó en la procuración y administración de justicia.
    · Es sombra, porque incubó una clase política bajo el patrón de la ilegalidad, tortura y represión como forma de ejercicio del poder.
    · Es luz, porque varios profesionistas consagraron su compromiso a los demás con base en la defensa de la dignidad de las personas.
    · Es luz, porque debe permitirnos memoria exigente, sobre todo ahora en que se acercan los momentos electorales,
    · Es luz, porque siempre debemos preguntarnos a la usanza del discurso de Javier Sicilia ¿Dónde estábamos cuando eso ocurrió?, ¿por qué lo permitimos?

  • Así nos lo demandan las mil 343 personas torturadas que se documentaron en el Análisis de la Tortura en Jalisco 2000-2009, de las cuales 175 son mujeres y 79 niños o niñas. Como diría Felícitas Treue del Colectivo contra la Tortura, esta “es intencional y es planeada, es una estrategia de Estado”.