Mtro. Gerardo Moya García, integrante del CEPAD AC


Comentario editorial para Radio Universidad Puerto Vallarta, 31 de octubre de 2013.
El pasado 23 de octubre del 2013, México fue objeto de su segundo “Examen Periódico Universal” (EPU) en materia de derechos humanos, por parte de los Estados Miembros del Consejo de Derechos Humanos de la ONU. Hace cuatro años, y como resultado de la primera evaluación, México recibió 91 recomendaciones de las cuales aceptó 83. 
Uno pudiera pensar que si otros Estados en el planeta le “jalan a uno las orejas” frente a la Comunidad Internacional, y le dicen de 91 maneras distintas que se están violando los derechos humanos en su país y que la situación es grave, entonces corregiría el camino; si no por consciencia de la dignidad intrínseca del ser humano, al menos por la “vergüenza” de ser exhibidos ante el mundo en dichos menesteres. Sin embargo, la realidad dista mucho de esta lógica. El 23 de octubre pasado no sólo no disminuyeron el número de recomendaciones en relación a hace cuatro años, sino que aumentaron a 180, muchas de ellas reiteradas al ver que continuamos con las mismas prácticas violatorias a los derechos de las personas, tales como mantener la “figura del arraigo”, esa que le permite al ministerio público privarte de tu libertad hasta por 80 días, mientras investiga si eres presunto culpable o inocente.
Otras de las recomendaciones reiteradas por varios países, se refieren a combatir la violencia en contra de las mujeres, los feminicidios, la pobreza y los ataques a defensores y periodistas.
Si bien es cierto que en el 2011, se reformó la Constitución Política Federal y se avanzó en la garantía de los derechos; se aprobó la Ley General de Víctimas, y se realizaron mejoras en la protección de los inmigrantes, con mecanismos como la Ley de Refugio de 2010 y la Ley de Migración de 2011, lo que vemos en la calle, es la ausencia de la aplicación de la ley por parte de las autoridades de todos los niveles y la falta de cumplimiento por parte de los ciudadanos. Cabe aquí el dicho de que “la ley no está tan mal, el problema es que no se cumple”. 
Como muestra un botón: Durante el periodo de análisis de este examen, México ha sido sancionado en cinco ocasiones por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (COIDH), y el Estado no ha dado cabal cumplimiento a las sentencias emitidas por dicho organismo internacional. ¿No es esto impunidad?
Justo para este examen, un informe preparado por 33 organizaciones de la sociedad civil mexicana, refiere que durante el período a examinarse, “Se han implementado políticas de seguridad basadas en la militarización de los espacios públicos […] las cifras de la emergencia humanitaria que se ha vivido en los últimos años en México, rondan entre las 60 mil a las casi 100 mil personas asesinadas, así como 25 mil personas desaparecidas, cientos de miles de personas desplazadas, periodistas y personas defensoras de derechos humanos perseguidas y asesinadas”.
Según las entrevistas realizadas a los funcionarios asistentes a la sesión del examen realizado en Ginebra, más de 80 países, de los 194 miembros de la ONU, le hicieron observaciones a México en una sesión que duró tres horas y media. 
Las cifras y la cruda realidad están aquí; frente a nuestros ojos; nos la gritan tanto los países que tenemos a un lado, como los países lejanos. Con los resultados de este examen no podemos decir entonces que no sabemos lo que pasa. Nos necesitamos los unos a los otros para cambiar esto, en nuestras acciones, en el día a día; ahí es en donde el valor de la dignidad humana tiene su examen periódico para todas y todos nosotros.