Tremenda la semana anterior. La clase política de Jalisco no para de dejarnos boquiabiertos. Los temas son muchos: los altos sueldos de los funcionarios de primer nivel del estado; los desmanes políticos y judiciales del municipio de Tonalá; las grotescas peleas en el cabildo zapopano; la viaductización de la vida de los tapatíos; o las intenciones del gobierno del estado de concretar una recaudación inaudita e increíble a través del reemplacamiento, y así la lista podría seguir con temas menores (con todo y las nuevas palabras inventadas por esta clase política, nótense los “cursivazos”).

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Lo anterior es un pequeño esbozo del trabajo de la clase política. ¿Pero qué pasa con la sociedad tapatía? ¿Qué pasa con la sociedad civil organizada? ¿Cuáles son sus métodos de incidencia en los temas públicos de la ciudad? Habría que decirlo: las respuestas no son muy halagadoras. Por un lado, se ha trabajado en espacios oficiales en donde lo ciudadano se convierte, con todo y el cursivazo, en mera retórica: recordemos los “miércoles ciudadanos” de las administraciones anteriores, o la pifia de la “Gran Alianza por Jalisco” del gobierno emilista. Por otro lado hay muchas organizaciones que trabajan de forma muy exitosa sus propios campos de acción, como puede ser infancia, sexualidad, salud, o promoción de los derechos humanos, sin embargo, observamos que son pocos los temas que aglutinan a todas estas organizaciones para trabajar bajo una causa común. Y en otro extremo vemos a movimientos sociales, algunos incipientes, otros con gran tradición, que tienen procesos endógenos muy interesantes, además de la posibilidad de movilizar gente para trabajos de exigibilidad de derechos humanos, pero que en contra parte tienen poca interlocución con el Estado.

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El sábado pasado fue el Primer Festival por la Movilidad Urbana, una manifestación ciudadana que busca reivindicar otra forma de transportarse en una ciudad. El evento fue retomado en los principales diarios de Guadalajara (véase Público o Mural), por lo que no vale la pena reseñarlo en este espacio. Baste decir que fue un buen inicio de un movimiento ciudadano, que sin embargo, fue muy pobre en asistencia (los más optimistas hablan de 300 personas). ¿Qué necesita Guadalajara para despertar? Este espacio bloguero no pretende convocar a una revolución social. Pero sí es muy significativo que las grandes manifestaciones sociales en esta ciudad, en la mayoría de las ocasiones sean por motivos lúdicos o religiosos.

¿Qué falta Guadalajara? ¿Qué nos falta? Desde la trinchera de esta columna creemos que la discusión y el debate por la ciudad que queremos, es motivo y tema suficiente para que se inicien procesos ciudadanos de más largo alcance. ¿Podemos salir a la calle para trabajar en pos de una ciudad con un transporte digno de la misma forma como lo hacemos en una Romería?

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Cambio coche (al buen Nicolás), por un vagón de metro. Es el grito de esta esquina de la blogosfera. Saludamos a todos los manifestantes del sábado, buen comienzo por una nueva ciudad. La exigibilidad de los derechos es un proceso que se cultiva y que no surge por decreto o por la simple adhesión a una idea. Ahora toca salir a la calle.

PD1: visiten hipodérmica, un nuevo blog de estudiantes de comunicación, ellos también tocan el tema de la construcción de la ciudad.

PD2: Las fotografías a color fueron tomadas por Mariana Álvarez y la de b&n por Carmen González, afuera de Casa Jalisco.