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El trajín de cada día conforman una serie de sucesos, que encadenados entre sí nos hacen movernos en una contradicción a la que tenemos que acostumbrarnos: por un lado la velocidad de la información nos impide analizar con detenimiento para tomar nuestras propias determinaciones, eso nos deja a la deriva en muchas de las ocasiones.
Por el otro, hoy más que nunca en la historia de la humanidad, habíamos contado con tanta memoria presente, al grado de que en un futuro nos costará trabajo observar el pasado, por ejemplo en las redes sociales.
Por eso es importante observar las actuales movilizaciones, por ejemplo del # Yo soy 132, ya que sus posicionamientos logran colocarse en ambos campos. En el actual, al demandar la democratización y apertura de los medios de comunicación, para al mismo tiempo incorporar agendas de exigencia permanente de justicia, como es el caso de los pobladores de San Salvador Atenco.
Ese constante ir y venir, para traer consigo personajes históricos, frases, luchas, agendas, para en términos informáticos “actualizarlos”, es lo que permite reconstruirnos como sociedad.
No es posible hablar hoy de las graves deficiencias en una elección, sin pensar en la construcción de los cimientos de una institución imparcial como el IFE, que pareciera hoy ceder ante la hegemonía del poder.
Tampoco podemos interpretar una transición a la democracia en Jalisco y de reconfiguración de la sociedad civil organizada, sin recordar las explosiones del 22 de abril, ahora tan dejadas de lado por los actores políticos pero no por las víctimas.
Otro ejemplo son los sucesos del 28 de mayo ocurridos en Guadalajara y el de San Salvador Atenco, que prueban la existencia de gobiernos autoritarios llevados al extremo de la tortura y la represión de movimientos sociales.
El primer principio contenido en el Conjunto de Principios para la protección y promoción de los derechos humanos mediante la lucha contra la impunidad, refiere en cuanto al derecho a la verdad, que cada pueblo tiene el derecho inalienable a conocer la verdad acerca de los acontecimientos sucedidos, así como sus circunstancias y motivos. Su ejercicio pleno y efectivo es esencial “para evitar que en el futuro se repitan tales actos”.
Este tiene relación con el derecho a la información como la herramienta que permite su cumplimiento, la cual debe ser íntegra, completa y pública; por ejemplo en el caso de la desaparición de una persona, a conocer con certeza su destino. (caso García Franco CIDH)
También se relaciona con la obligación del Estado de investigar los hechos violatorios de los derechos humanos, garantizándose así una libertad colectiva que permite no solo conocer nuestro pasado como una forma de reparación, sino para evitar en lo futuro posibles violaciones. (Caso Romero, CIDH)
En nuestro país, nos resignamos y exigimos “dar vuelta a la página” cada vez que nos confrontamos como sociedad en aquello que debemos resolver, con ello aceptados ser una sociedad predestinada a la impunidad.
Existen otras posibilidades, la de exigir información que nos permita como sociedad, discutir, disentir, clarificar, demandar justicia y reconstruir lo que somos para tener un mejor futuro.
Los movimientos nos lo dicen, sumémos nuestra voz en todos aquellos aspectos que hacen falta, desde elecciones hasta cuentas públicas, desde el número de víctimas de la violencia hasta feminicidios, lo necesitamos.