Por Sergio René de Dios Corona

Todavía no cumple un año en el cargo y el presidente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDHJ), Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, tiene en su contra graves acusaciones de parte de consejeros y consejeras del organismo. Otro mal paso para quien apenas comienza en ese cargo.

Ocho consejeros, en un pronunciamiento, señalan que en sesión del 21 de abril, María Esther Cortés García Lozano presentó por motivos personales su renuncia como consejera propietaria. Para reemplazarla con alguno de los o las suplentes se realizó una sesión extraordinaria.

“Lamentablemente esta circunstancia que no debió implicar más que una reflexión sobre quién de las y los suplentes, desde su trabajo y participación en las actividades del consejo, debería asumir el cargo de titular, para nuestra sorpresa y decepción se tradujo en la presión ilegítima por parte del presidente del consejo, Álvarez Cibrián, en contra de por lo menos dos consejeros propietarios para que votaran a favor del consejero suplente Arturo Feuchter Díaz”, informan.

Afirman que para obtener la mayoría que ayudara a designar a Feuchter como propietario, Álvarez Cibrián ofreció al consejero Julio Aldana ayudarle a obtener un trabajo en la UdeG, o bien para algún familiar o amigo dentro de la CEDHJ. Aldana rechazó la oferta.

Indican que a otro consejero, quien pidió no revelar su identidad, se le hizo un ofrecimiento similar a cambio de su voto. El titular de la CEDHJ lo presionó “insinuando la posible pérdida de su trabajo en la institución donde labora y, en el extremo de la contradicción de lo que debe ser un ombudsman, le expuso de manera velada la posibilidad de que su familia estuviera en riesgo. Por ello, dicho consejero cedió a la presión y votó por el candidato que el presidente promovió”.

Agregan que “a consecuencia de este procedimiento sucio y manipulado”, al votar ocurrió un empate técnico entre la consejera Paola Lazo y el consejero Arturo Feuchter. El presidente lo resolvió “haciendo uso de su voto de calidad, eligiendo a Feuchter sin más argumento que las facultades que para ello le concede la ley”.

Denuncian: “esta penosa situación devela la baja estatura moral de quien logró ser designado por el Congreso del Estado como presidente de la CEDHJ y evidencia su falta de comprensión, sensibilidad, experiencia, ética y formación para ejercer el papel de ombudsman”.

Hasta aquí las acusaciones son delicadas y preocupantes. Es inadmisible tener como presidente de la CEDHJ a cualquier persona con estos manejos. El caso debiera ser investigado. El Congreso del Estado tendría la palabra. Lamentablemente es difícil que eso ocurra: tanto diputados del PAN como del PRI tienen familiares, amigos o gente cercana en la comisión, que se convirtió en un botín del que se repartieron las plazas a cambio del apoyo a Álvarez Cibrián.

En respuesta, Álvarez Cibrián echó gasolina al fuego. Dijo que sus acusadores “representan intereses de grupos que siempre han hablado que el sistema de defensa de derechos humanos en Jalisco no funciona. Seguramente ahora que yo llego y que la comisión está funcionando, pues les afecta, porque a lo mejor con eso ya no pueden tener ellos la voz cantante que tenían”. En lugar de apoyarse en organizaciones de la sociedad civil, Álvarez Cibrián desprecia sus críticas y sus acciones. Mal, muy mal comienzo del ombudsman.

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* Nota aparecida el 21 de mayo en el periódico Público