El Grupo de Teatro Yicrá, en coproducción con el Grupo de Teatro Mutis, estrenan en México en el mes de marzo la obra “Entre Noche y Niebla” del dramaturgo costarricense Sergio Masís, y bajo la dirección de Melvin Mendez.

Con la actuación de Luisa Echandi y del propio Masís, el 6 de marzo próximo arranca una temporada de 4 semanas, en el Teatro Torres Bodet de la ciudad de Guadalajara, Jalisco, México. ( horarios: sábados 18:30 horas y domingos a las 18:00 horas)

Esta obra, aborda la delicada temática de las prisiones clandestinas, los procedimientos de la tortura, e invita a la reflexión sobre los caminos de la violencia y la intolerancia ideológica.

¿Por qué hablar sobre tortura en la actualidad?

Los pueblos que olvidan su pasado, están condenados a repetirlo.

Organismos de derechos humanos de todo el mundo consideran prioritaria la “sensibilización a la sociedad civil” acerca del tema de la tortura, las desapariciones forzadas y sus consecuencias para las víctimas y su entorno social. Estos temas desgraciadamente no quedaron enterrados con la terrible reproducción de las prácticas de la Alemania nazi, que se exportaron con renovada crudeza a gran parte de Latinoamérica en la décadas de los 70 y los 80.

Con horror se vuelve a hablar de tortura y desapariciones en el siglo XXI en diversas latitudes y en muy variados entornos. Ya no importa si el entorno es el terrorismo de estado como entonces. “Mantener el control” a toda costa, hace recurrir a estados, enclaves del narcotráfico, grupos militares o paramilitares, e incluso a organizaciones ciudadanas, a los mismos métodos.

Acerca de la obra: “Entre Noche y Niebla”, (evocación del Decreto “Nacht und Nebel”, con que el que el gobierno de la Alemania Nazi, bautizó una directiva para la eliminación física de oponentes políticos) está inspirado en la historia de secuestro y tortura de Maritza Urrutia (Guatemalteca), así como en la vida de José Baravalle (Argentino), conocido con el mote del “El Pollo”, y quien pasara a ser de brutalmente torturado a uno de los torturadores mas odiados de la historia argentina posterior al golpe militar de marzo de 1976. Latinoamérica importa, con toda su crudeza, las practicas de las desapariciones forzadas, con propósitos idénticos a los de sus autores nazis, sumiendo en el horror a países como Argentina, Chile, Uruguay, Guatemala, Honduras, El Salvador, Colombia, Perú, Bolivia, Brasil, Haití, México, y un quizá no revelado etcétera, dejando secuelas de las que aún hoy no sanan las heridas. Las historias de estas dos personas, situadas en los dos extremos de tales prácticas, son fuente de inspiración entre otras cosas, por resultar aglutinantes de casi todos los horrendos testimonios de quienes tuvieron la dudosa suerte de no morir o de vagar por siempre en el “no lugar entre la vida y la muerte” donde moran los miles de desaparecidos cuyos cadáveres jamás fueron encontrados. Esta obra pretende transitar por los procesos psicológicos de la tortura. Y más que intentar revivir los horrores de los torturados, pretende explorar la mente y los móviles del torturador, para generar un llamado de atención sobre el peligro de que “cualquiera”, llevado a los límites precisos, pueda convertirse en uno de ellos. El torturador no es un “monstruo” con una naturaleza ajena a la de cualquiera de nosotros, y allí radica el peligro de que cíclicamente, puedan repetirse los procesos históricos del horror. Olvidar nos vuelve vulnerables, desconocer el pasado también. A través de los dos personajes de esta obra, se busca crear reflexión sobre los caminos que lleva nuestra sociedad, y vislumbrar si podíamos estar conduciéndonos por peligrosas rutas y repitiendo patrones sociales, cuyo efecto final, ya otros lo vivieron amargamente, y hoy, o lo ignoramos, o lo olvidamos como si se tratara de una enfermedad mortal que hubiera sido erradicada.