cepad@cepad.org.mx

Ana perdió a su hija de 20 años hace un mes, cuando circulaba por una de esas avenidas transitadas de Guadalajara, iba con un amigo suyo que hoy también sufre su pérdida.

Se encontró prematuramente con una muerte a todas luces injusta porque de nuevo la negligencia cruzada con el alcohol hizo de las suyas en la calle. Fue impactada por una camioneta o más bien por la irresponsabilidad que le causó lesiones tan graves que sólo le permitió vivir unas cuantas horas.

Hoy Ana llora a su hija pero también clama justicia, como las mamás de cientos de jóvenes entre ellos la de Néstor Alan Rodríguez Licea, cuyos casos se encuentran marcados por la impunidad.

Ana acudió al Ministerio Público, quien se limitó a decirle que necesitaba que le llevara testigos, por supuesto sólo dos “para no perder el tiempo”. Su derecho a la información como víctima se limitó al siguiente comentario: “ a lo mejor su hija resulta responsable”; ahora el duelo se hace más pesado porque ni siquiera conoce lo que hasta ahora ha llevado a cabo la “autoridad”.

Nadie duda de la gravedad de los accidentes de tránsito en donde se encuentra involucrado el alcohol, de hecho hoy en la presentación de la campaña de prevención organizada por el Instituto Municipal de la Juventud de Guadalajara y de la que el Cepad forma parte, se mencionó que se trata de la primera causa de muerte en jóvenes, ni más ni menos.

Sin embargo, para nosotros se trata de una clara violación a los derechos humanos por la inoperancia del sistema de justicia penal en su conjunto, el cual no logra procesar a los responsables, pareciera que sufre de una inanición crónica que provoca que muchos de esos casos se queden entre los escritorios de la Procuraduría de Justicia.


En los informes del
Cepad que dan cuenta del caso de Néstor Alan Rodríguez, hemos observado la falta de garantías mínimas para las víctimas de accidentes viales por la desigualdad del procedimiento, las molestias indebidas, pero sobre todo la ausencia de un derecho a la información y a la verdad, como una forma de evitar que los hechos vuelvan a ocurrir.

Por eso hoy más que nunca recordemos la inscripción que se encuentra en el memorial de Néstor en Juárez y Enrique Díaz de León: “ Fui víctima del abuso de la libertad, del alcohol y de la impunidad, que mi nombre no quede en el olvido. Hagámos conciencia”.