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El desalojo de la participación ciudadana en la CEDHJ.

Discursos

El desalojo de la participación ciudadana en la CEDHJ.

Los organismos públicos autónomos (IFE, IFAI) entre ellos las comisiones públicas de protección a los derechos humanos, nacieron en un contexto en que los ciudadanos y ciudadanas reclamábamos una mayor intervención y participación en las instituciones, con la idea de adquirir una mayor legitimidad, lo cual se logró con algunas gratas experiencias en las que se observaba a lo lejos una esperanza.

Nuestra incipiente transición a la democracia provocó la acumulación de poderes en partidos y gobernantes, sobre todo los estatales, quienes son prácticamente unos pequeños virreyes sin controles ni contrapesos en ningún tipo en decisiones y presupuestos, que ha provocado la invasión de lo ganado por la ciudadanía, cambiándolo por una rancia y nueva corriente partidista, disfrazada de perfiles supuestamente “profesionales”, que tienen un déficit en su historia de vida y en el tema que les corresponde defender.

Ese ha sido el caso de Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, quien fue electo bajo un perfil político ( ha sido lo documentó el Cepad) , pero cargando a cuestas dos cosas: su ignorancia en el tema de los derechos humanos y los compromisos políticos que lo llevaron al puesto.

Eso se nota claramente en su defensa famélica de los derechos humanos a través de discursos y pronunciamientos en los medios de comunicación, que en ocasiones logran la llegada de una nueva y monetaria forma de reparar lo que él llama violaciones a los derechos humanos, pero que nunca evitan que los actos vuelvan a cometerse.

Dicho sea de paso, en 2009 de 15 800 quejas que recibió la CEDHJ, solamente resolvió el 9.35 % de ellas, es decir de cada 10 quejas que recibe solamente resuelve el 0.9 % de ellas, las demás se quedaron silenciosas en los pasillos de salarios lujosos de ese organismo; entre ellas, por cierto el llamado “limosnazo” que provocó una gran movilización social en Guadalajara.

El nuevo episodio lo vivimos el martes, cuando tres consejeros y consejeras ciudadanos, Emma Valadez, Alberto Bayardo y Francisco Pérez, acompañados de otras dos valiosas consejeras que concluyeron su encargo recientemente Paola Lazo e Imelda Orozco, renunciaron a su cargo.

En su carta de renuncia señalan la ausencia de legitimidad de su titular, la imposición de un modelo de organismo que opera bajo una lógica de “intermediación silenciosa y gestora de indemnizaciones”; respuestas del Presidente opacas, cerradas y sin razones a asuntos verdaderamente relevantes relacionados con derecho a la diversidad sexual, o los propios derechos sexuales y reproductivos de las mujeres. La opacidad absoluta, incluso a los propios consejeros, la necesidad de que incluso una de ellas, Paola Lazo tuviera que presentar y ganar un Juicio de Amparo tramitado con el apoyo del Cepad, para que se reconociera su derecho a ser consejera propietaria, además de pervertir el espacio democrático del consejo para hacerlo sectario y con fines no claros, que por supuesto sólo favorecen a los personales del presidente. (Carta de renuncia del 23 de noviembre de 2010).

La renuncia de los consejeros y consejeras pudiera parecernos no importante, pero con ello cayó el último dique ético que posibilitaba la rendición de cuentas y publicidad de ese organismo desde una visión cercana a la sociedad.

Con ello, perdemos todos y todas, ¿Quiénes ganan?: el presidente por lograr una composición partidista de un organismo que es nosotros y nosotras; su jerarquía que vive incrementos salariales contrarios a la austeridad tan demandada; políticos, como el Diputado José Antonio de la Torre del PAN quien ha logrado colocar a su esposa en una labor que debiera tener un servicio civil de carrera, ex consejeros que han hecho de esa labor una bolsa de trabajo propia.

¿ Qué espera el Congreso para sujetar a una estricta rendición de cuentas a la CEDHJ?. Por el momento declaramos a ese organismo como un apéndice más de la burocracia y sin presencia de la participación ciudadana.