Dr. Carlos Peralta Varela, presidente del CEPAD AC
Comentario editorial para Radio Universidad Puerto Vallarta, 26 de febrero de 2014

Amnistía Internacional es uno de los pocos movimientos de carácter mundial en defensa de los derechos humanos. Está presente en 150 países y cuenta con más de tres millones de miembros y simpatizantes. Tal vez sea la organización más amplia y numerosa en esta línea de acción. Amnistía realiza labores de investigación y emprende acciones para impedir y poner fin a los abusos graves contra los derechos civiles, políticos, sociales, culturales y económicos. Es también una organización con una estructura y misión claras, fue fundada en Inglaterra en 1962 y aún tiene mucha vigencia y capacidad de acción. En México tiene un órgano coordinador en el DF y grupos en varios estados donde ha venido implementando estrategias de difusión y acción, para impulsar el respeto de los derechos humanos. En particular debo subrayar que ha contribuido en la denuncia de casos graves de violación, como el de los feminicidios de Ciudad Juarez, entre muchos otros.

Una de sus áreas de labor relevante es la de investigación. Con su informe anual ponen en la mira las principales violaciones cometidas en los diferentes países en donde tienen acceso. En general sus informes suelen tener mucho impacto puesto que son realizados con objetividad y profesionalismo. Dado que no reciben financiamiento de ningún gobierno no pueden ser acusados de ser tendenciosos. Sus actividades se sostienen y desarrollan esencialmente, a partir de los aportes de sus miembros y simpatizantes, así como a través de la articulación con otras organizaciones de derechos humanos.

No es común que el Secretario General de Amnistía y una comitiva de primer nivel, visiten un país, sin embargo nos visitaron hace unos pocos días. Salil Shetty actual Secretario General es un veterano activista en asuntos relacionados con la pobreza y la justicia. Antes de unirse a Amnistía Internacional fue director de la Campaña del Milenio de la ONU y desempeñó entonces un papel fundamental en la campaña de los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

En la primera parte de su visita Salil Shetty, Érica Guevara directora ejecutiva para el área de Las Américas, y Perseo Quiroz director para México, fueron al norte del país. La violencia ejercida contra migrantes y los casos de personas desaparecidas aparecieron como los asuntos primordiales en su diálogo con agrupaciones locales. Salil Shetty consideró su estancia en México de “alta prioridad” porque es visible la gravedad de estos casos.

En el Estado de Coahuila se reunió con miembros de la organización civil Fuerzas Unidas por Nuestros Desaparecidos y expresó su preocupación por que durante el gobierno de Felipe Calderón se reportó en México la desaparición de más de 26 mil personas, cifra excepcional y grave a los ojos de Amnistía Internacional (AI), pero y sobre todo, porque a la fecha “no hay un solo caso en que haya habido justicia, verdad, y en que se hayan rendido cuentas claras’’.

También visitó Saltillo y fue a las instalaciones de la Casa del Migrante. Denunció entonces que el año pasado las autoridades mexicanas detuvieron a 83 mil indocumentados de distintos países, la mayor parte originarios de países de Centroamérica. De éstos 76 mil fueron deportados no obstante que habían sido víctimas de delitos y de violaciones a derechos humanos, tanto por organizaciones criminales como por autoridades.

El hecho es que a pesar de las declaraciones de buena voluntad del actual gobierno y de las iniciativas legales que ha propuesto en materia de derechos humanos, en México siguen ocurriendo cotidianamente, graves violaciones y abusos, como desapariciones forzadas, ataques contra migrantes indocumentados, hostigamiento contra periodistas y defensores de derechos humanos, en medio de una casi total impunidad; señalaron los representantes de Amnistía Internacional (AI).

Pero la cereza del pastel ocurrió el lunes de la semana pasada cuando Salil Shetty entregó al presidente Enrique Peña Nieto, durante una reunión privada, un memorandum titulado “Los retos de México en materia de derechos humanos”, en el cual se advierte que el país enfrenta una situación de crisis en diferentes ámbitos de los derechos humanos, situación que debería ocupar el mismo nivel de importancia que las reformas económicas y políticas.

En este documento se insta al gobierno del Presidente Enrique Peña Nieto a colocar a los derechos humanos en el centro de sus esfuerzos para mejorar la vida de la gente. Un combate efectivo contra los persistentes patrones de graves violaciones a derechos humanos y la impunidad es esencial para poner fin a las continuas amenazas al bienestar de muchos sectores de la población y para permitirles disfrutar plenamente de sus derechos. Cito un párrafo del documento “México aún enfrenta serios retos en relación al Estado de derecho y al respeto a los derechos humanos. La alarmante situación de inseguridad en muchos lugares del país y las consecuencias del combate al crimen organizado y a los cárteles de la droga por parte de las fuerzas armadas, iniciado en la administración anterior, han aumentado la inseguridad y la violencia en muchas regiones, dejando a muchas comunidades desprotegidas y en riesgo. Los reportes sobre abusos de derechos humanos cometidos por la policía y las fuerzas de seguridad, incluyendo desapariciones forzadas, tortura y detenciones arbitrarias continúan y la impunidad en todos los crímenes sigue siendo la norma. Las y los defensores de derechos humanos y periodistas, quienes frecuentemente tratan de apoyar a las víctimas y revelan los abusos, enfrentan cada vez mayores ataques. Las mujeres, los pueblos indígenas y las personas migrantes sufren discriminación y violencia, pero sus posibilidades de obtener reparación son escasas. El sistema de justicia continúa defraudando a las víctimas, a quienes se acusa de los delitos y a la sociedad en general. Éstos son sólo algunos de los problemas de derechos humanos que las personas deben enfrentar en sus vidas diarias, y hasta ahora el gobierno no ha respondido a esta crítica situación.”

Es importante que existan organizaciones de la sociedad civil independientes y profesionales, como es el caso de Amnistía Internacional. Es importante que alcen su voz a nivel nacional e internacional, que denuncien y que den a conocer su posición dentro de las altas esferas del poder en nuestro país y en muchos otros países, porque esas voces ayudan a movilizar voluntades y contribuyen a generar los cambios que el mundo necesita.