Y después de las elecciones, ¿qué?
 La relación de la sociedad civil con los nuevos gobiernos

Por Carmen Ruíz Velasco Tapia, 
Asambleísta de CEPAD AC.


El domingo pasado,  los ciudadanos expresamos  con nuestro voto, el deseo por buscar otras formas y rumbos que le permitan aspirar a un mejor futuro.
Sin duda, el común denominador fue el gran descontento con la forma en que los partidos políticos han manejado los destinos de nuestro país y por ello, los ciudadanos apostamos por los cambios.

Los resultados nos dicen que viviremos un panorama político inédito, especialmente en Jalisco; y con nuevos actores, que incluyen a un diputado independiente.
Los ciudadanos les hemos dado la oportunidad de estar en el poder, la oportunidad de hacer las cosas diferentes.

Es también, momento y oportunidad de que en la sociedad civil actuemos de diferente forma. Ya no podemos dejar que el gobierno “se gobierne”.
Hoy, contamos con una gran cantidad de organizaciones de la sociedad civil que desde diferentes ámbitos, han atendido necesidades y carencias de grupos vulnerables, sustituyendo o complementando al Estado, y  han acumulado experiencia y herramientas importantes para incidir en el desarrollo de nuestra entidad.

Tan sólo en el IJAS se tienen registradas más de 800 organizaciones  que trabajan a favor de los menos favorecidos, pero hay muchas más organizaciones inmersas en la ciencia, la cultura, el desarrollo comunitario, entre otros temas,  que han hecho grandes aportes para reducir la gran desigualdad social que vive nuestro estado.

A partir de su experiencia, capacidad y sensibilidad, las organizaciones tienen ahora la oportunidad de generar nuevas formas de relacionarse con los gobiernos, de tal manera que se implementen mecanismos de interacción más horizontales. Lograr una fórmula de interacción donde sea tomada en cuenta la experiencia y capacidad de cada organización para que en forma conjunta, realmente como asociados, se pueda colaborar en generar mejores políticas públicas, que se pueda incidir en las acciones cotidianas y estratégicas de los municipios y, de ser posible, del ámbito estatal.

Esta coyuntura también ofrece un momento estratégico para que los gobiernos reconozcan la centralidad de los derechos humanos y los incluyan de manera explícita en sus políticas públicas. Este aspecto es importante para atender a una sociedad que cotidianamente ve violados sus derechos de diferentes formas y en diversas circunstancias.

A través del voto, esta sociedad tan violentada le está dando la oportunidad a los gobernantes para que respeten, promuevan y garanticen sus derechos humanos.
El pasado domingo los ciudadanos votaron, y con su voto manifestaron que asumen la oportunidad de participar. Sería importante que esta participación se refleje también en la vigilancia cotidiana de los actos de autoridad, que los ciudadanos asuman el compromiso de vigilar para que las autoridades electas trabajen contra la discriminación, la desigualdad, brinden apoyos al desarrollo de los más necesitados, atiendan la calidad de vida y en general, se respeten los derechos humanos de todos los habitantes de la entidad.

En esta nueva relación entre sociedad y gobierno, seguramente hay muchos retos que enfrentar pero también hay muchas más formas creativas por descubrir.
Así mismo, tendrán que renovarse las formas de relación con el gobierno de muchos otros sectores, como son por ejemplo el sector productivo, la academia, los medios de comunicación, por mencionar algunos. Mucho trabajo por hacer….


La invitación es  pues, aprovechar el momento coyuntural, la oportunidad  de construir una nueva relación entre sociedad civil y los nuevos gobiernos.