Al Gobernador del Estado de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez,

A la Secretaría General de Gobierno de Jalisco,

A la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas Jalisco, 

A la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco 

A la Fiscalía del Estado de Jalisco,

A la sociedad en general

Presente

Hoy se cumplen dos años de aquel día que marcó y cambió mi vida por completo, ya que los hechos ocurridos el 21 de mayo de 2018, no solamente derivaron en la pérdida de dos de mis familiares más queridos: Mi hija Elizabeth y mi nieto Tadeo, sino que desde ese día comenzó mi lucha. Primero porque se brindara la atención médica adecuada a mi hija y después porque se me reconociera como víctima de estos hechos, pero sobre todo  inició mi lucha por la verdad, la justicia y la reparación integral del daño que hasta ahora no tengo.

Hoy es momento de recordar a Eli, la más grande de mis cuatro hijos, quien siempre fue muy estudiosa, dedicada y amorosa con su familia. Hoy es día de recordar a Tadeo, el primero de mis nietos, al cual yo quería como a mi propio hijo. Hoy debemos recordar que Elizabeth y Tadeo no murieron, a ellos los mataron, no sólo quienes directamente atentaron contra su vida, sino también los mataron las deficiencias, las omisiones y la incapacidad del Estado de garantizarles su seguridad y sus vidas. 

Ese día también acabaron conmigo, porque la pérdida de una hija o un hijo duele mucho. Una sigue viviendo, pero sin vida propia, es como si algo se hubiera apagado en mi. Antes yo era muy alegre y hoy nada me pone contenta. Lo único que quiero todos los días es poder regresar el tiempo, que nada de lo que pasó hubiera sucedido y que ellos estuvieran aquí.

Desde entonces, mis hijos, mi esposo y mis padres – a quienes Eli amaba con todo su corazón- ya no son los mismos. Nos quitaron el sueño, las ganas de seguir estudiando, trabajando o riendo. Ahora nadie somos lo que éramos. Desde hace dos años vivimos en un pequeño infierno.

Ese día además de arrebatarle la vida a dos seres que amo profundamente, me quitaron la tranquilidad. Desde entonces, todos los días me pregunto ¿Qué pasó ese 21 de mayo? ¿Quiénes lo hicieron? ¿Por qué mi Eli y Tadeo ? ¿Hasta cuándo se hará justicia? Hasta ahora, no he obtenido ninguna respuesta y, lamentablemente, no sé hasta cuando vaya a obtenerla, porque hasta ahora las autoridades no me han brindado ninguna.

Durante estos dos años, además del silencio del gobierno, también me he enfrentado a su apatía, sus negligencias, a humillaciones y a que me traten como si yo no fuera nadie, como si Eli y Tadeo no hubieran sido sido mi familiares. Por eso, en estos meses, más que llorar y despedirme, he tenido que pelear con el gobierno para que se me reconozcan y respeten los derechos que me corresponden como víctima

Si me preguntan ¿cuál es mi lucha? Yo diría que es por obtener justicia, porque yo sé que mi hija y mi nieto no van a regresar. Por eso mi corazón tiene sed de justicia, de saber la verdad sobre qué pasó este día, de que las personas responsables sean castigadas y de que se nos reparen todos los daños que nos ocasionaron, aunque hay daños que nunca podrán ser reparados. No me voy a rendir. 

Hoy, como desde hace 2 años, yo lucho por Eli y Tadeo y porque ninguna otra persona vuelva a pasar por lo el infierno que mi familia y yo hemos vivido. Por eso, como hace un año, le vuelvo a exigir al Gobierno del Estado de Jalisco que:

  • Garantice nuestros derechos y que tome las medidas necesarias para garantizar la seguridad y el derecho a la vida de toda la sociedad jalisciense.
  • Se lleve a cabo una investigación seria, eficaz y exhaustiva de los hechos ocurridos el 21 de mayo de 2018 a fin de conocer la verdad e identificar y sancionar a las personas responsables.
  • Que la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas Jalisco nos garantice a mi y a mi familia los derechos que como víctimas nos corresponden, tales como la asesoría jurídica adecuada, atención médica y la reparación integral del daño acorde a nuestras necesidades, y que se me tome en cuenta y no se me excluya de este proceso.
  • Que la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco por fin me escuche y me dé respuesta a la petición que le realicé de incluirnos a mi familia y a mi en los procesos de investigación y dejen de violar nuestros derechos a la participación, la justicia, la verdad y la reparación integral del daño.
  • Que nunca más a mí y a mi familia se nos vuelva a excluir de cualquier proceso relacionado con el acceso a la justicia, la verdad y reparación integral del daño por el asesinato de mi hija Elizabeth y mi nieto Tadeo.

Atentamente: Yolanda García Castellanos