A principios de este mes, el Senado nuevamente volvió a darle la espalda a cientos de voces que exigían un verdadero cambio en la conducción de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y al final se decidieron por Raúl Plasencia Villanueva, quien representa la continuidad. Estas son algunas pinceladas de cómo el Estado mexicano aborda los temas de derechos humanos.

Definitivamente no podemos dejar de mencionar el papel de la prensa local y nacional en el tema de los derechos humanos, a quien exhortamos para que acompañe los procesos de las comunidades, de las organizaciones civiles, de las personas e informen rápida y objetivamente, así como abrazar causas contra el abuso y el uso arbitrario de la autoridad. Lamentamos mucho que México sea la segunda nación del mundo con más crímenes contra periodistas. Por ellos pedimos justicia, recordemos que los crímenes contra los periodistas y activistas de los derechos humanos, se atenta contra el Estado de derecho y la democracia de un país. Exigimos se investigue el crimen del periodista José Galindo ocurrido en Ciudad Guzmán reportado el pasado 24 de noviembre.

A unos meses del centenario y bicentenario de la Revolución e Independencia de México, tenemos poco que festejar. Nuestros pueblos indígenas siguen en pie de lucha defendiendo su lengua, su cultura, sus usos y costumbres, sus recursos naturales y su territorio. A pesar del rechazo que en su momento nuestro José María Morelos a la práctica de la tortura, sigue siendo en estos días un método de investigación. Las desigualdades sociales parecen aún peor en nuestros tiempos ante los avances científicos y tecnológicos. La lucha por la democracia bajo el lema de “sufragio efectivo, no reelección” continúa como una de las mayores aspiraciones del pueblo mexicano. La salud y la educación son derechos difíciles de gozar para un amplio sector de la sociedad mexicana, sobre todo para quienes gana apenas lo suficiente para sobrevivir. Los recursos naturales de todos y todas las mexicanas están siendo entregados al capital financiero a través de sus inversionistas inmobiliarios, refresqueros, turísticos, ganaderos e industriales. Para abonar a lo anterior, no podemos dejar de mencionar que Jalisco es, según diversas organizaciones nacionales y extranjeras, uno de los paraísos sexuales de explotación para la prostitución y pornografía infantil en nuestro país.

A pesar de los sucesos negativos que han marcado 2009, también vemos en el CEPAD buenas noticias, como son las luchas del Comité “Salvemos Temacapulín, Acasio y Palmarejo”, del Comité “Salvabosque Tigre II”, de “Ciudad para Todos”, la lucha histórica de la comunidad indígena de Mezcala, la insistencia de las organizaciones del Salto y Juanacatlán por sus derechos más elementales como son la salud y el medio ambiente sano, entre muchos más; el Movimiento vecinal que se opone a la construcción de una línea 2 del Macrobús, y qué decir de las familias de las víctimas de la impunidad, la corrupción y la ineptitud de las autoridades, que persisten en que se haga justicia y que los hechos no se vuelvan repetir.

Finalmente, cabe hacer mención de una mujer valerosa, quien se atrevió a desafiar a los poderes de la federación y del Estado, Lupita Lara, quien después de 9 años resultó que tenía la razón técnica y por ende, la jurídica: la presa de Arcediano era inviable frente a su desaparecida casa.

Quizás la gran diferencia entre quienes luchan por una ciudad, un Estado, un país y un mundo mejor para todas y todos, y quienes toman las decisiones dentro de los poderes públicos y los fácticos, es la memoria histórica. Tenemos el derecho a disentir, a protestar, a tomar los espacios públicos, a exigir. Tenemos el derecho a defender nuestra dignidad y de quienes no pueden hacerlo. Tenemos el derecho a cambiar las reglas del juego donde quien manda es el pueblo. Tenemos el derecho a solidarizarnos con quienes creamos y consideremos diferentes. Tenemos además del derecho, el deber de defender y promover los derechos humanos, y para ello, tampoco necesitamos permiso.