Por Paola Lazo Corvera, integrante del CEPAD AC





Comentario editorial para Radio Universidad Puerto Vallarta, 4 de septiembre de 2013

El día de hoy, 4 de septiembre, estamos celebrando el Día Mundial de la Salud Sexual, que desde 2010 fue propuesto por la Asociación Mundial para la Salud Sexual (WAS, por sus siglas en inglés) como un esfuerzo para promover una mayor consciencia social sobre la salud sexual alrededor del mundo.

Con frecuencia pensamos que la salud sexual tiene que ver solamente con las infecciones de transmisión sexual, su atención y prevención, así como al uso de anticonceptivos y a la prevención de embarazos no deseados, cuando en realidad tiene que ver con la forma con cómo vivimos y asumimos nuestra sexualidad en todos los ámbitos de nuestra vida.

Cada año se plantea un enfoque específico como temática durante el Día Mundial de la Salud Sexual, con la intención de promover y fortalecer una visión más clara de lo que es la Salud Sexual. El lema para el Día Mundial de este año es “Para lograr la salud sexual, ¡esCOGE tus derechos sexuales y tómate la foto!” Se trata de que las personas conozcamos nuestros derechos sexuales, valoremos su importancia para nuestra salud sexual, psíquica y emocional, y elijamos libremente uno de ellos para tomarnos una foto en donde retratemos cuál es el derecho sexual que para nosotros es esencial en este momento de nuestra vida.

Con la intención de no asumir que todas y todos sabemos cuáles son nuestros Derechos Sexuales, aprovecharé este espacio para describirlos:

  1. La Declaración de los Derechos Sexuales aprobada por la WAS en el año de 1999 establece que “los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales”:
  2. El derecho a la libertad sexual. La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos. Se excluye toda forma de coerción, explotación y abuso sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.
  3. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexual. Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la ética personal y social. También están incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.
  4. El derecho a la privacidad sexual. Este involucra el derecho a las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros.
  5. El derecho a la equidad sexual. Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, independientemente del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional.
  6. El derecho al placer sexual. El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.
  7. El derecho a la expresión sexual emocional. La expresión sexual va más allá del placer erótico o los actos sexuales. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.
  8. El derecho a la libre asociación sexual. Significa la posibilidad de contraer o no matrimonio, de divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales responsables.
  9. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables. Esto abarca el derecho a decidir tener o no hijos, el número y el espacio entre cada uno, y el derecho al acceso pleno a los métodos de regulación de la fecundidad.
  10. El derecho a información basada en el conocimiento científico. Este derecho implica que la información sexual debe ser generada a través de la investigación científica libre y ética, así como el derecho a la difusión apropiada en todos los niveles sociales.
  11. El derecho a la educación sexual integral. Este es un proceso que se inicia con el nacimiento y dura toda la vida y que debería involucrar a todas las instituciones sociales.
  12. El derecho a la atención de la salud sexual. La atención de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y desórdenes sexuales.

No basta con conocer cuáles son nuestros derechos, hay que promoverlos, difundirlos, pero sobre todo ejercerlos para que sean una opción de vida para cada persona, de manera que podamos desarrollar libremente nuestra sexualidad, con goce y con respeto, donde reconozcamos lo que es valioso e importante para nosotros, a la vez que podamos percibir lo que es adecuado para los otros, y con base en eso establezcamos todos nuestros acuerdos de relación con los demás en todos los ámbitos de nuestra vida en comunidad.