LUCHAS POR LOS DERECHOS A VIVIR

Jorge Alonso Sánchez

Conforme avanzan las políticas neoliberales de mercantilizar toda la vida, el planeta entero y todo su entramado, los pueblos originarios defienden su existencia y se oponen a la destrucción de la naturaleza. La minería a cielo abierto, la producción de transgénicos, los megaproyectos de las grandes corporaciones, avanzan sobre el territorio de los pueblos, los despoja, les impone una cruenta guerra que implica muertos, desaparecidos, esclavizados, desplazados, marginados, explotados, humillados, sojuzgados, etc. Los pueblos originarios han denunciado continuamente los atropellos y violaciones a sus elementales derechos vitales, pero eso no ha sido suficiente. Haciendo una evaluación de que la situación va a empeorar, se plantearon cómo enfrentar la agudización de la dinámica capitalista. Se autocriticaron y constataron que de poco les valía el que expresaran continuamente sus quejas, y decidieron aprovechar el arranque del proceso electoral de 2018 para contrarrestar las ofensivas en su contra. Aprovecharían la campaña para visibilizar lo que padecían y para dinamizar sus otras formas de hacer política. Entendiendo que el capitalismo, el racismo y el patriarcado se habían anudado para destruirlos, empezaron a dar respuestas anticapitalistas, antirracistas y antipatriarcales también enlazadas. Tenían que sacudirse en sí mismos las introyecciones que se habían hecho de estos males para poder liberarse de ellos. Después de examinar lo que estaba sucediendo y los signos de lo que se avecinaba, optaron por intervenir en la coyuntura electoral con un planteamiento estructural y de largo aliento.

Decidieron darle forma a un Concejo Indígena de Gobierno (cig) integrado paritariamente por mujeres y varones, pero con una vocera a la que impulsaron para que pudiera ser candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones de 2018. El encargo recayó en Marichuy, una indígena nahua jalisciense, de oficio sanadora. No les importaba ganar unas elecciones que estaban marcadas por el fraude y por la manipulación de los grandes poderes, sino hacer presencia en esas circunstancias para decir y proponer su palabra. Vieron que la única forma, tanto de defensa de sus derechos y territorios como de avance en la construcción de un mundo nuevo, era reforzar la organización desde abajo para luchar, e ir enlazando luchas, no en una organización jerárquica sino de manera horizontal. Lo central fue ir recorriendo todos los rincones, los más alejados –a los que los políticos tradicionales no llegan–, promoviendo la compartición de dolores y experiencias. No se trataba de llevar un programa hecho por unos cuantos para que tuviera seguidores, sino de que lo que habría que hacer se fuera fraguando desde abajo y por decisiones tomadas entre todos. Vocera y concejales, fueron haciendo recorridos por los pueblos originarios y, de mediados de octubre de 2017 a mediados de febrero de 2018, se fue consolidando el cig. También se fueron tejiendo contactos con colectivos de ciudades entre trabajadores, estudiantes y grupos de mujeres. La presencia femenina fue notable en el este recorrido, sin recursos públicos, sino del Congreso Nacional Indígena y de los grupos que se iban visitando. No se llevaban consignas, dádivas ni promesas, sino que se escuchaban entre sí. Se fueron consiguiendo con dificultad algunas firmas de apoyo para que la vocera estuviera en la boleta electoral. Pero las mismas condiciones elitistas para poder recoger las firmas no compaginaron con las formas y posibilidades de los pueblos originarios, y esa meta no se logró, pero el dinamismo que era de largo aliento prosiguió privilegiando organización y convergencia de luchas.

Fue una propuesta arriesgada meterse en los tiempos, ritmos y normas de la clase política, pero hubo claridad en que no se pretendía sentarse en la silla del poder que estaba podrida. Los integrantes del cgi no sólo quisieron hacer patente su situación, sino mostrar que había otra forma de hacer política. En su recorrido por comunidades indígenas compartieron dolores, rabia, y fueron pensando la forma de defenderse juntos, y de esta manera ir construyendo otro mundo desde abajo. Fueron constatando que en todos lados había un gran descontento debido a las agresiones y despojos, pero que también había luchas en cada lugar, y que si se entrelazaban tendrían mucho mayor fortaleza y potencia. Acataron la normatividad electoral, pero ésta se había diseñado para no dejar pasar a quienes no fueran de la clase política, y no utilizaran sus artimañas. Querían aprovechar los reflectores de una campaña electoral para impulsar la lucha de los abajo. Esto hubiera tenido un efecto colateral no buscado, pero que de alguna manera estaría presente. Si lograban que su vocera Marichuy estuviera en las boletas electorales, de alguna manera legitimarían el proceso electoral en marcha. La clase política vetó y, como dice Juan Villoro, prohibió de hecho, que una mujer indígena que no acataba la forma de ser de los partidos políticos y de las élites estuviera en su escenario. En contrapartida, esto tendrá un efecto benéfico para la lucha de los abajo, pues ya no tendrán las trabas del organismo electoral que son muy demandantes y consumen tiempo y esfuerzo que debe dedicarse a lo principal: la organización y el entrelazamiento y construcción, no de una organización jerárquica sino de un confederalismo democrático de los de abajo.

Si se revisan los discursos de Marichuy en los lugares que fue visitando, se podrá encontrar que la palabra comunidad se encuentra 557 veces; la de pueblo, 539, la de indígenas, 410; la de hermanos, 358; la de diferente, 208; la de juntos 191; la de vida, 182; organizarse, 157; la de lucha, 119; la crítica al capitalismo, 113; la de mujer, 110. La referencia al sistema electoral para distanciarse de él se hizo en 71 ocasiones y al final se refirió más a las firmas, pero de éstas sólo hubo 27 alusiones. Sí importaban, pero no era lo central. Hubo muchos colectivos que dedicaron su tiempo y esfuerzo con ahínco a juntar firmas. Pero no era un proceso mecánico, sino que se explicaba la importancia del proceso y de que hubiera organización y luchas conjuntas por lo común. Eso llevaba más tiempo. Pero aun en esto hubo diferencia. Ya el sistema de conjuntar las firmas había sido discriminatorio para los pobres pues se necesitaban aparatos costosos. La aplicación impuesta violó el derecho ciudadano a expresar su adhesión a una aspirante a la candidatura. El contraste principal fue que las firmas por Marichuy no fueron en el ámbito de la mercantilización de firmas y votos. Sólo alcanzaron a cumplir la meta gente de la misma clase política. El sistema electoral no permitió que una mujer indígena, de abajo, se introdujera en su boleta presidencial.

El 25 de febrero se reunió la asociación civil (conjunto plural de artistas, académicos y personalidades que se propusieron impulsar que Marichuy estuviera en la boleta electoral de 2018). A pesar de que lo que se habían propuesto sus integrantes no se logró, se evaluó como muy positivo que los recorridos de los integrantes del cig con su vocera pudieron establecer una comunicación con miles de personas y escuchar la diversidad de opiniones sobre la realidad del país. Se consiguió socializar la temática de los pueblos indígenas y la resistencia a la invasión corporativa de los territorios. También avanzó un impulso anticapitalista “del México de abajo y a la izquierda”. Otro logro fue que el Congreso Nacional Indígena se revitalizó, y se fue ampliando. Dentro de él fue ganando la presencia de las mujeres. Se fueron tejiendo alianzas, y se fueron conformando redes de apoyo por todos los rincones del país. Y cuando se dice rincones, esto es literal, pues el recorrido llegó a los lugares más remotos y olvidados.

Se desató un proceso que el cig se ha propuesto proseguir. Continuar contactando luchas y colectivos para que crezca la organización y la convergencia. Aunque ya se tuvieron importantes contactos con trabajadores, estudiantes y maestros en las ciudades, la meta de extender dichos nexos sigue estando vigente. El ámbito oficial electoral en el proceso de 2018 sólo ofrece opciones de diferentes derechas. Morena se encuentra aliado con el Partido Encuentro Social (pes) que es de orientación ultraconservadora. El Partido de la Revolución Democrática (prd) se ligó al Partido Acción Nacional (pan). Los independientes representan intereses elitistas y son parte de la misma clase política. Lo que el cig, con Marichuy como vocera, está realizando es una campaña de otro tipo, de los de abajo que están comprendiendo que hay que hacer otro mundo pues el capitalismo está anulando todos los derechos, y atenta contra la vida en el planeta. Se trata de una lucha por la vida y contra la muerte.

Informe Sobre la Situación de los Derechos Humanos en Jalisco 2017