Dr. Heriberto Vega Villaseñor

El presente texto busca dar cuenta de lo que fue el paso del éxodo migratorio centroamericano por la zona metropolitana de Guadalajara entre los días 10 y 19 de noviembre de 2018, y valorar cuál fue la situación de los derechos humanos de las personas migrantes. Para ello se presentan como contexto: algunos sucesos importantes para reconocer la ruta y ritmo de los diferentes contingentes que cruzaron el territorio mexicano en modo de caravana; un acercamiento a las posibles causas del éxodo migratorio; la postura de los gobiernos de la región ante estos eventos; una revisión de la ayuda humanitaria con sus vicisitudes; y finalmente, la reflexión acerca de la situación de los derechos humanos en estos acontecimientos.

A este movimiento de personas desplazadas centroamericanas se le nombró Caravana Migrante en alusión a otras movilizaciones que en años anteriores se realizaron en fechas eminentemente religiosas: Semana Santa (Viacrucis Migrante) o bien, en torno a la fiesta de la Virgen de Guadalupe (Caravana Migrante). Es una estrategia de paso, particularmente por el territorio mexicano, que ofrece protección ante los peligros de ataque por parte del crimen común, del crimen organizado o de autoridades corruptas y abusivas. Sin embargo, se trata más bien de un movimiento de desplazados que se asemeja a un éxodo, a una salida forzada por las condiciones de precariedad o de violencia en los lugares de origen. De ahí que una de las notas particulares de este movimiento fue la intención, no de cruzar de manera clandestina hacia Estados Unidos, sino de solicitar la condición de refugiado, es decir, buscar una forma regular de internamiento en el país de destino.

Entre las fuentes para obtener información para este trabajo, es importante resaltar los testimonios de personas que compartieron generosamente sus experiencias y aprendizajes: Iliana Martínez y Sofía de la Peña, del Programa de Asuntos Migratorios del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (iteso) y voluntarios de la misma institución; Manuela Camus, investigadora en El Refugio; el P. Alberto Ruiz, Saraí Ruiz, Eloísa, Joel y Janet del equipo de El Refugio; así como Caty, Fabiola, Miguel y personas migrantes entrevistadas. Sin sus aportes no hubiera sido posible este trabajo de recuperación de la experiencia y de compartir reflexiones.

Sucesos importantes

De acuerdo a los datos que se han podido obtener1 fue el 5 de octubre cuando se convocó a la “Marcha del Migrante” a través de las redes sociales. Fue un movimiento que se gestó en Honduras y tuvo como lema: “No nos vamos porque queremos: nos expulsa la violencia y la pobreza”. Las notas coinciden en que esta convocatoria fue organizada por el exdiputado hondureño del opositor Partido Libre, Bartolo Fuentes, quien también labora como periodista.

13 de octubre: inicia la caravana con cerca de 1,300 personas (mujeres, hombres, niñas, niños y adolescentes, acompañados y no acompañados) y a lo largo del camino se integraron más personas, sumando alrededor de 2 mil.

16 de octubre: Bartolo Fuentes fue detenido y deportado a Honduras. Trump amenaza con quitar el financiamiento y ayuda a Honduras si no se detenían. El presidente de Honduras, Juan Orlando Hernández, lanza un llamado para que reconsideraran su salida. A la frontera con México llegan unas 4,000 personas que esperaban en el puente internacional; sin embargo, algunos deciden pasar aún sin los trámites necesarios. Por su parte, el gobierno mexicano envía agentes del Instituto Nacional de Migración (inm) y a la Policía Federal (pf) para “controlar” y organizar la entrada de las personas migrantes.

17 de octubre: la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (cndh) solicita medidas cautelares para la protección de la “Caminata del Migrante”. Se realiza una reunión entre Marcelo Ebrard y los gobiernos de Honduras y Guatemala para analizar la situación y promover que la migración fuera optativa y no obligada.

18 de octubre: personas migrantes tiran la valla fronteriza y cruzan más de 1,600 al municipio de Suchiate. Algunos intentan cruzar por el río Suchiate y la Policía Federal los contuvo con gases lacrimógenos, lo que dio ocasión a una respuesta con piedras y otros objetos. Las imágenes se difundieron ampliamente. En redes sociales se intensifican los comentarios xenofóbicos como no se había presentado en ocasiones anteriores, como si se hiciera eco de la postura del presidente estadounidense hacia los migrantes.

19 de octubre: México abre las puertas del puente sobre el río Suchiate y el grueso de la caravana pudo cruzar a este país.

20 de octubre: desde Honduras, inicia la Segunda Caravana Migrante.

21 de octubre: se denuncia que 1,699 personas alojadas en la Expo Mesoamericana, en Tapachula, Chiapas (instalaciones de la feria adaptadas como albergue), fueron retenidas sin poder salir, y se dijo que 495 fueron retornadas a su país. Posteriormente se reanuda la marcha hacia Huixtla, muchos se trasladan en camiones de carga. Muere un hondureño al caer de un automóvil. En Huixtla, algunos fueron fumigados con insecticidas con pretexto de combatir una plaga de mosquitos.

26 de octubre: se da la controversia por actuación de agentes del inm contra dos migrantes. Enrique Peña Nieto anuncia el plan “Estás en tu casa”, ofreciendo acceso a empleo temporal, salud y educación a quien hiciera la solicitud de refugio en México y se encontrara en Chiapas o en Oaxaca.

28 de octubre: La Segunda Caravana se enfrenta a la policía guatemalteca en la frontera con México; muere un joven hondureño a causa de una bala de goma. En México había fuerte presencia policial, los migrantes intentan pasar nadando por el río. Hay presencia humanitaria del gobierno de la cdmx en Oaxaca. Se evalúa lo necesario para recibirlos en la capital mexicana.

29 de octubre: el gobierno hondureño exige esclarecer la muerte de Henry y exhorta nuevamente a su población para que regrese. Sale la Tercera Caravana desde San Salvador, con casi 300 migrantes.

30 de octubre: la Tercera Caravana llega a Tecún Umán e ingresa al día siguiente a territorio mexicano a través del río. El operativo realizado con un helicóptero generaba olas y vientos que hacían peligroso el cruce. Interviene la cndh. El inm informa que 4,076 migrantes retornaron de manera voluntaria, mientras que en medios la primera caravana se contabilizaba en 7,000 integrantes y la segunda en 1,500 personas.

31 de octubre: sale una cuarta caravana de migrantes desde El Salvador, con un aproximado de 800 migrantes salvadoreños. Al paso de las caravanas se sumaron migrantes que estaban ya en territorio mexicano, tanto centroamericanos como mexicanos. Hubo apoyo por parte de camioneros, traileros, personas altruistas, casas de migrantes y de algunas autoridades.

1 de noviembre: el gobierno mexicano informa que 2,934 personas habían solicitado la condición de refugiado.

2 de noviembre: la primera caravana llega a Veracruz. El gobernador Yunes prometió 150 camiones para el traslado y luego desistió, creando confusión; continúa su viaje caminando por la carretera federal hacia Veracruz y Oaxaca.

8 de noviembre: los migrantes fueron a las oficinas de la onu y de la Organización Internacional de las Migraciones (oim) para exigir 370 autobuses. Fueron acompañados por activistas de Pueblos Sin Fronteras.2 Su petición fue rechazada. La tercera caravana, salvadoreña, alcanzó a la segunda en Matías Romero, Oaxaca.

9 de noviembre: salieron más de 2,000 personas migrantes hacia Querétaro en diversos medios de transporte, sobre todo de carga. Ingresa una quinta caravana de cerca de 250 salvadoreños por el río Suchiate. La pf interviene y los traslada a Tapachula para que tramiten la solicitud de refugio a fin de que pudieran permanecer en el país.

10 de noviembre: en la madrugada salieron más de 6,000 migrantes de la Ciudad de México con dirección a Querétaro con la intención de llegar a Tijuana. Otros estaban ya en camino. Ese día llega un grupo importante de la caravana a Guadalajara, fueron instalados en el Auditorio Benito Juárez. Previamente se dio una organización, convocada por el gobierno del estado, con organizaciones civiles de atención a personas migrantes (fm4, El Refugio Casa del Migrante, scalabrinianos, etc.) y la presencia de la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Una avanzada de la caravana migrante, compuesta por 85 personas, en su mayoría integrantes del movimiento lgbt, llegaron a Tijuana. Allí, fueron transportados en autobuses hacia la colonia Playas de Tijuana, donde una organización de Texas les había rentado una casa grande. Los vecinos de Playas de Tijuana protestan por la presencia de estas personas en su colonia mientras los migrantes eran entrevistados por periodistas.

12 de noviembre: en Guadalajara, continúa la atención en el Auditorio Benito Juárez. Se dan algunas tensiones entre personas migrantes con vecinos. Se hace la negociación de la salida con Pueblos Sin Fronteras. Cambio de actitud en el discurso gubernamental en el sentido de retirar los apoyos ofrecidos.

13 de noviembre: salida en la madrugada de camiones con personas migrantes desde la ciudad de Guadalajara, supuestamente hasta Ixtlán del Río, Nayarit, pero son dejados en El Arenal (primera caseta de la autopista hacia Nayarit). Se cierra el albergue en el Auditorio y los migrantes se trasladan por sus propios medios hasta la caseta para reunirse con el resto del contingente. Algunos consiguieron raites y apoyo de la sociedad civil para continuar el trayecto.

De acuerdo con los medios de comunicación, la estrategia de los gobiernos de Sonora y Sinaloa fue facilitar a los migrantes transporte, alimentos y atención médica, para que ninguno de los viajantes permaneciera en cualquiera de los municipios de ambas entidades.

14 de noviembre: ante el cambio de disposición del gobierno de Jalisco para dar apoyo a la caravana, se inicia una campaña promovida por agentes de la sociedad civil para dar apoyo en alimento y transporte a las personas que venían en una segunda caravana; estos apoyos fueron coordinados y administrados por Caritas de Guadalajara.

Ya en Tijuana, residentes de la colonia Playas de Tijuana se manifestaron contra la presencia de migrantes y después de realizar un mitin en la delegación, un pequeño grupo de manifestantes llegó hasta el faro para agredir a las personas migrantes.

En la noche, el secretario de Desarrollo Social del Municipio de Tijuana anuncia la apertura de un albergue que estaría a cargo de la directora del dif municipal, pero con bastantes deficiencias, por lo que una gran mayoría de los migrantes durmieron nuevamente en el faro de Playas de Tijuana, en un contexto de contradicciones entre la ayuda humanitaria y posiciones xenofóbicas.

Posibles causas o “causantes”de este éxodo migratorio

Acerca de las causas de este éxodo centroamericanos se plantearon escenarios más bien contradictorios. Es real que el contexto de la salida fue el de las elecciones legislativas en Estados Unidos y que el discurso del inquilino de la Casa Blanca era de alerta contra la “invasión” de centroamericanos y un llamado a fortalecer la seguridad de la frontera sur, con lo cual pretendía sacar provecho político para obtener votos. A la postre, los republicanos mantuvieron la mayoría en el Senado, pero perdieron el control del Congreso, así que el resultado no fue tan favorable para esos intereses.

De otra parte, había un grupo de analistas, como Alfredo Jalife, que afirmaron que el éxodo migrante fue financiado por los enemigos del presidente de Estados Unidos, en concreto por George Soros, con la intención de desestabilizar a ese gobierno. Así que estarían dos contrapropuestas.

Sin embargo, lo que se puede confirmar, de acuerdo a los testimonios de las personas migrantes, es que la descomposición social es a la base de las condiciones que empujan la salida de la gente: falta de empleo, salarios muy precarios, inseguridad laboral y la muy creciente criminalidad que acaba suplantando la función del Estado en zonas importantes del país. Las acciones criminales van desde el reclutamiento forzado, la violencia callejera hasta acciones como es el “impuesto de guerra” o “cobro de piso” a quienes tienen alguna actividad económica, por más pequeña que sea. En otros casos se trata de desplazados de zonas campesinas por la siembra masiva de la palma africana o de regiones en que ahora se promueven desarrollos turísticos, forzando al desalojo de algunos pobladores originarios.

También están las políticas antimigrantorias que han sido resultado de lo que Julia Monárrez (2018) ha denominado como estado necropolítico patriarcal, es decir, un estado que origina “políticas de muerte” y se abroga el derecho de dar vida o muerte a sus poblaciones, especialmente a quienes se les niega ser sujetos de derechos; un Estado que operativiza las diferentes formas de opresión: clase, género, raza, nacionalidad, en contra de quienes carecen de poder y son vulnerables, como las personas migrantes. De ahí que sea necesario caracterizar, aunque someramente, la postura de los gobiernos involucrados.

La postura de los gobiernos de la región

La postura de los gobiernos centroamericanos parece más bien de complicidad con el gran capital, o bien, de derrota. En el caso de Honduras no se debe olvidar que fue la plataforma de Estados Unidos para los contras de la revolución sandinista en Nicaragua, que en 2009 se dio el golpe de estado contra el presidente Manuel Zelaya por parte de los militares ante la sospecha de reeleccionismo y que el actual presidente fue uno de los diputados opositores de Zelaya, y contra ello, hizo modificar la Constitución para reelegirse, en acusación de fraude en 2017, y así asegurar dos periodos que abarcan desde 2014 hasta 2022, contando con el aval del gobierno estadounidense. La consigna de salida de los migrantes hondureños era claramente en contra del presidente Juan Orlando Hernández.

En el caso de El Salvador, el movimiento se puede relacionar con una tradición migratoria, por un lado, pero también con la descomposición social por otro. Tal como se recoge en los testimonios, el poder de las maras se ha vuelto amenazante para la paz y en muchos casos letal para la vida. Ante la convocatoria en redes para integrar una caravana hacia Estados Unidos, la respuesta no se hizo esperar; se reunieron en San Salvador y a lo largo del camino se les fueron integrando más personas.

El gobierno guatemalteco, por su parte, intentó hacer una contención de la caravana en su frontera, sobre todo al deportar al diputado Bartolo Fuentes, y después, en la segunda caravana, al hacer disparos con balas de goma que culminaron con la muerte de un hondureño. Sin embargo, también hubo población guatemlateca que se integró al contingente, aunque en un número menor. La presencia de nicaragüenses fue casi nula, a pesar de que el país atraviesa por una confrontación social con el presidente Ortega, quien ha realizado actos represivos a lo largo del país; es sabido que buena parte de su flujo migratorio se orienta más bien hacia Costa Rica o Panamá.

El gobierno mexicano se encontraba en un contexto de transición en el cambio de poderes que se podía traducir, por una parte, en un cierto vacío de presupuestos y de dirección: por un lado, parecía responder a las presiones de Estados Unidos, y por otro, parecía querer empatar con los planteamientos humanitarios del gobierno entrante, así que tuvo una postura ambigua entre la contención y la oferta de apoyos a las personas migrantes. De ahí la presencia masiva de la pf en la frontera de Ciudad Hidalgo; las acciones de amedrentamiento en el río Suchiate y en algunos puntos del camino; en la práctica, la detención en el albergue habilitado en Tapachula; y al mismo tiempo, el lanzamiento de programas de inserción laboral y de atención a las solicitudes de la condición de refugiado.

En México también hubo comportamientos contrastantes por parte de los gobernadores de los estados por donde iban cruzando los diversos contingentes. Con una oscilación entre el apoyo decidido y la omisión de facto, se puede considerar que en el sur tuvieron más contacto y roces con las personas migrantes. En la Ciudad de México se habilitó un gran albergue, aunque con algunos problemas de operación. En los estados del bajío se destacó más la acción de la sociedad civil. En Jalisco se dio una posición ambigua: de una solidaridad protagónica al desencanto y, en una segunda instancia, a la protección mínima con actuación clara de la sociedad civil. En los estados del Pacífico se optó por facilitar los recursos necesarios para acelerar el paso de las personas migrantes, ofreciendo apoyos en puntos del camino donde se hizo enlace de trasporte pagado por el gobierno. En Tijuana fue particularmente negativo el discurso xenófobo del alcalde y la postura omisa del gobernador.

La población mexicana tuvo una actuación que puede calificarse entre solidaria –por acciones concretas en donativos y atención directa a las personas migrantes–, y por otro lado hubo –sobre todo en redes sociales y en comentarios de los medios de comunicación en Internet– un discurso xenofóbico y discriminador a un grado como no se había presentado en otras ocasiones. Eso dio ocasión a que el Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación (Conapred) tuviera que lanzar un comunicado3 contradiciendo discursos descalificadores como: “son delincuentes”, “no es problema de México”, “primero atender a los mexicanos” o “es una invasión”.

El gobierno de Estados Unidos, como se ha hecho mención, fue el gran promotor de la xenofobia y de la politización del éxodo de centroamericanos con fines electorales. Amenazó con quitar apoyos a los países de origen (Honduras y El Salvador) como a los de tránsito (Guatemala y México). Especialmente, mantuvo una postura de descalificación hacia el gobierno mexicano por no haberlos contenidos de forma contundente, y acentúo el discurso de la importancia del muro para contener, ya no a la migración mexicana sino a la centroamericana. Quizá éste fue el único cambio en su planteamiento. Y a la llegada de las personas migrantes a la frontera continuó con su discurso criminalizador, represivo y con una práctica de ralentización en los procesos de atención a las solicitudes de la condición de refugiado o de la deportación con razones poco claras.

La ayuda humanitaria en Guadalajara

Para la organización de la ayuda, el gobierno del estado tuvo un papel protagónico, particularmente a través del Instituto Jalisciense para los Migrantes, y convocar a organizaciones de la sociedad civil con experiencia en este tipo de atención (El Refugio Casa del Migrante, misioneros scalabrinianos, académicos de universidades locales), siendo fm4 Paso Libre el interlocutor más directo. De parte del gobierno, hiceron presencia tanto el área de seguridad pública como de salud. También se dio una participación destacada de la Comisión Estatal de Derechos Humanos. El acuerdo fue que se habilitaría el Auditorio Benito Juárez como albergue con capacidad para unas 5,000 personas, y que ahí se concentraría toda la atención; además, se invitó a la población a hacer donativos y a ofrecerse como voluntarios.

El acondicionamiento como albergue fue de muy buen nivel, bien coordinado y con una respuesta generosa de una buena parte de la sociedad tapatía. Así, la llegada de los primeros grupos tuvo lugar el sábado 10 de noviembre y de inmediato la policía y Protección Civil organizaron su traslado al albergue, en donde fueron atendidos con alimento, espacios de descanso, aseo, atención médica y en algunos casos, de trámites migratorios. Para el día siguiente, la coordinación siguió siendo muy efectiva, especialmente se notó la experiencia de fm4 en voluntariado, con una participación ciudadana sumamente nutrida. No obstante, comenzaron a darse algunos brotes de alerta, tanto por la incomodidad de algunos vecinos –que acusaron incluso de brotes de enfermedades respiratorias como de conflictos suscitados desde el interior de la caravana– debido a ciertas actitudes de descortesía, envalentonamiento, desorden de algunos migrantes, sobre todo jóvenes, que no siguieron las reglas de operación del albergue. Así, el lunes 12 las tensiones parecieron crecer y se dio un cambio en la postura gubernamental. Se realizaron diálogos con los líderes de la caravana, en especial con activistas de Pueblos Sin Fronteras, y se acordó que habría una salida del Auditorio Benito Juárez el martes 13 de noviembre. Según el registro de gobierno, se dio atención a cerca de 6,000 personas.

Entre algunas claves de comprensión acerca de la dificultad de atención a las personas migrantes en las caravanas, conviene considerar los tres aspectos siguientes:

En primer lugar, los contingentes de las distintas caravanas tuvieron un punto de encuentro más o menos fugaz en la Ciudad de México, cuyo gobierno parecía ser el mejor preparado, pero que en la práctica mostró ciertas deficiencias en la atención inicial. De manera que su paso por los diferentes estados fue desigual, por ello, era difícil hacer cálculos precisos del número de personas a atender en cada punto.

En segundo lugar está el hecho de que normalmente las personas migrantes en tránsito buscan llegar con la mayor rapidez a la frontera, de ahí que en muchos momentos son los hombres, sobre todo los jóvenes, quienes acaban imponiendo el ritmo, y se dejan de lado las necesidades de niños, mujeres o familias. De ahí que estos grupos experimentaran un mayor grado de cansancio y necesidades de atención especializada.

Y en tercer lugar, habría que sumar que no venían como un solo bloque, sino que iban formando grupos organizados con sus respectivos líderes, a veces desde los lugares de origen, o bien con activistas que se les unieron, como Pueblos Sin Fronteras y otros, por lo cual era difícil lograr acuerdos comunes.

Esa forma de actuación hizo que, aunque hubo algún momento en que estuvieron juntos, no siempre se tomaban decisiones para todos, sino que aplicaban para unos grupos solamente. Así, algunos tomaron la decisión de salir de la Ciudad de México y tomar el camino hacia Tijuana, con lo cual la ruta a seguir sería la llamada “Ruta de Occidente”. Ante esta situación, en la zona metropolitana de Guadalajara se tomaron medidas para darles atención.

Una reflexión final sobre los derechos humanos de las personas migrantes y la solidaridad

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (2018) elaboró un informe especial sobre la Caravana de Migrantes y ahí destacó que los derechos en operación durante ese cruce por el país fueron:

• Derecho a la seguridad de las personas en contexto de migración.

• Integridad personal.

• Derechos de la niñez.

• Derecho al debido proceso legal en las detenciones.

• Derecho a la protección de la salud.

• Derecho a solicitar y recibir refugio.

• Derecho al retorno.

Se podría decir que en un primer momento estos derechos estuvieron garantizados en Jalisco, con la conjunción de esfuerzos por parte del gobierno y la sociedad civil organizada. Sin embargo, los conflictos generados, en parte por las reglas de operación un tanto restrictivas del albergue en el Auditorio Benito Juárez, como por la negligencia y arbitrariedad del gobierno de Aristóteles Sandoval con la falta de respeto de algunas personas migrantes, hicieron que derechos como el de la seguridad, la integridad personal y los de la niñez quedaran debilitados en los momentos críticos en que se dio la orden de cierre del albergue y se dejó a las personas migrantes a su suerte en la caseta de El Arenal, o simplemente se les conminó a salir sin ofrecer mayor apoyo para su traslado.

Ante esta postura de abandono hubo personas, grupos e instancias que asumieron la responsabilidad de atender y ayudar a quienes estaban en necesidad. Fue el caso de organizaciones de la sociedad civil como Caritas, el iteso, El Refugio Casa del Migrante, fm4, académicos y estudiantes de la Universidad de Guadalajara, así como personal de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y la Comisión Estatal de Derechos Humanos, que urgieron a la ciudadanía y lograron apoyos para atender y movilizar a las personas más vulnerables que pernoctaron en El Arenal.

En la segunda caravana, cuando la atención se dio en El Refugio Casa del Migrante, se puede destacar la atención especial al derecho de protección de la salud en cuanto que se dio atención médica a quienes lo solicitaron y se hizo una canalización muy importante de personas enfermas a distintos hospitales públicos de la localidad. También se cuidó la seguridad de las personas en contexto de migración al conceder lugares que ofrecieran protección en los momentos de descanso, como fue la habilitación de los templos. Se cuidó igualmente la integridad personal al tener un proceso permanente de promoción de la solidaridad de la comunidad con las personas migrantes, así como la preservación de los derechos de la niñez al ofrecer una atención especial a los lugares en donde se instalaron menores, aún estando acompañados.

De manera especial, se puede destacar el cuidado al derecho a solicitar y recibir refugio. Aspecto que se ha venido atendiendo en El Refugio desde el año 2016, cuando iniciaron trámites de personas solicitantes; en 2017, al habilitar una sección especial de la casa para alojar a quienes estaban en esos procesos, y cuando se recibieron traslados de personas desde Tapachula y se les acompañó hasta obtener la condición de refugiado. Con la recepción de la segunda caravana se dio atención a quienes iniciaron trámites migratorios y se hizo un compromiso para acompañarlos hasta el final del proceso. Y, sin duda, se reconoce el trabajo sistemático de asesoría jurídica en fm4 Paso Libre desde 2015.

En la acción concreta, se pudo observar en la primera caravana un protagonismo del estado en coordinación con organizaciones de la sociedad civil, procurando un paso seguro, ordenado, con apoyo de cientos de ciudadanos donantes o dispuestos a servir como voluntarios. Sin embargo, fue un gobierno que quizá tuvo poca capacidad de tolerancia ante reclamos, exigencias y algunas actitudes irrespetuosas de algunas personas migrantes o sus dirigentes, sumado a las presiones de algunos vecinos inconformes o de los discursos xenófobos (miedo al extranjero), aporofóbicos (de rechazo al pobre) en redes sociales, lo que le llevó a un cambio de la actitud, desde una hospitalaria hacia al cierre abrupto del albergue en el auditorio Benito Juárez, así como el posterior abandono de las personas migrantes a su suerte en la caseta de El Arenal. Un manejo más inteligente, y el saber confiar en la experiencia de las organizaciones que trabajan con personas migrantes, hubiera servido de apoyo para esos momentos de tensión.

La presencia de las personas nos pone ante el espejo. Nos reflejan nuestras actitudes ante la humanidad. Y el paso de este éxodo migratorio por nuestra ciudad nos mostró imágenes a veces contrarias y contradictorias. De un lado, la disposición para acoger, para compartir y para facilitar el viaje; y de otro, un discurso discriminatorio, xenófobo y aporofóbico –como sostiene la filósofa Adela Cortina (2017)–, que en alguna medida propició un clima de riesgo y de desconfianza hacia las personas migrantes.

Para la segunda caravana se notó claramente la acción de la sociedad civil organizada. Fue ese soporte el que facilitó que la atención emergente en El Refugio se realizara de manera adecuada a las necesidades que se presentaron. Aquí quedó de manifiesto un trabajo previo de construcción del tejido social y de solidaridad con las personas migrantes por parte de la parroquia con la comunidad del Cerro del Cuatro. No sólo se tuvo un fuerte apoyo externo, también las personas de la comunidad llevaron donativos y se ofrecieron como voluntarios para servir en las diversas tareas que se fueron presentando. Por ello se pudo ofrecer una estancia lo más digna posible, así como una salida ordenada y segura. Este cuidado fue también visible en la atención a quienes llegaron a La Joya para ser trasladados en autobuses hacia los límites con Nayarit. El protagonismo estuvo ahora en manos de ciudadanos organizados solidariamente y con apoyo de instancias de gobierno como Protección Civil y la policía.

Entre las personas migrantes se pudo observar un perfil muy diverso, como sucede en cualquier grupo humano. Entre los hombres, mujeres, niños, niñas, adolescentes, personas de la tercera edad o familias, estaba el común denominador de querer pasar a Estados Unidos para mejorar sus condiciones de vida o simplemente para vivir, ante la amenaza de muerte en sus países de origen. Entre ellos había actitudes de agradecimiento y de colaboración; también algunos –la minoría– tuvieron actitudes fuera de lugar, de exigencias exageradas o de falta de respeto, tanto a la autoridad como a quienes les ofrecían ayuda humanitaria. Es la condición humana y también lo que se denomina como el habitus migrante (Vega, 2018): la condición de sobrevivencia con altos niveles de vulnerabilidad que lleva a asumir formas de comportamiento, a veces moralmente cuestionables, que no corresponden necesariamente a lo que se haría en una condición normal de convivencia, pero que en esta situación se consideran necesarias para mantenerse con vida.

También entre las personas migrantes se podían encontrar distintos niveles de comprensión y análisis de su propia condición migratoria. Había personas que revelaban un conocimiento profundo de las causas del desplazamiento y tenían mucha claridad sobre el procedimiento y los objetivos a alcanzar. Otros parecían tener sólo la experiencia de la pobreza y la exposición al peligro en sus lugares de origen, aunque no pudieran explicarlo con un discurso muy elaborado. Y sus diferentes procesos y actitudes salían a la luz en el contexto de convivencia. Entre los dirigentes se destacó la presencia de activistas de Pueblos Sin Fronteras, sus actitudes de liderazgo también tuvieron aspectos de ambigüedad pues no siempre supieron obtener lo mejor para las personas migrantes, como fue el caso de las negociaciones fallidas con el gobierno del estado de Jalisco mientras estuvieron en el auditorio Benito Juárez, o por algunas actitudes cuestionables en la coordinación de las personas migrantes.

Finalmente, volvemos a resaltar el valor de la postura humanista de la población mexicana en estos procesos de desplazados que mueve a estos éxodos migratorios. El gran apoyo en el Auditorio Benito Juárez, con grandes recursos y una organización que facilitó la presencia de voluntarios en los diferentes momentos de la atención. Y en El Refugio, la solidaridad inteligente de una sociedad civil que hizo frente a la crisis, que supo sumar esfuerzos que podían haber quedado aislados y contó con una comunidad, la del Cerro del Cuatro, que abrió su corazón y puso a disposición sus brazos para ofrecer desde sus estructuras mínimas un apoyo que hizo posible el aseguramiento de los derechos de las personas migrantes en su estancia y salida del albergue.

Referencias

Arroyo, Emely; Brenda Cano; Dolores París y Rubén Ruíz (19 de noviembre de 2018). Cronología de la Caravana Migrante. El Colegio de la Frontera Norte. Disponible en: http://observatoriocolef.org/infograficos/cronologia-de-la-caravana-centroamericana/ [Consultado el 5 de enero de 2019].

Comisión Nacional de los Derechos Humanos (2018). Informe Especial. Participación de la cndh en la Audiencia Regional: Situación de derechos humanos de las personas que integran la Caravana de Migrantes ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Informe Especial, México: cndh.

Cortina, Adela (2017). Aporofobia, el rechazo al pobre. Un desafío para la democracia. Barcelona: Paidós.

El Informador (10 de noviembre de 2018). “Entran primeros migrantes de Caravana a Guadalajara. Disponible en: https://www.informador.mx/jalisco/Entran-primeros-migrantes-de-Caravana-a-Guadalajara-20181110-0069.html [Consultado el 3 de enero de 2019].

Forbes Staff (23 de octubre de 2018). “9 preguntas que te ayudarán acomprender la Caravana Migrante”. Disponible en: https://www.forbes.com.mx/9-preguntas-que-te-ayudaran-a-entender-la-caravana-de-migrantes/ [Consultado el 6 de enero de 2019].

Luna, Adriana (13 de noviembre de 2018). “La ruta de los migrantes. Caravana Migrante deja Guadalajara”. Periódico Excelsior. Disponible en: https://www.excelsior.com.mx/nacional/caravana-migrante-deja-guadalajara/1278180 [Consultado el 3 de enero de 2019].

Madrazo Lajous, A., J.E. Monárrez Fragoso, M. Camus Bergareche, y S. Maldonado Aranda (2019) “Discrepancias en torno a la Ley de Seguridad Interior”. Encartes Antropológicos, 01, pp. 169-181.

Sosa Cabrios, Andrea (12 de noviembre de 2018) “Carvana migrante, un mes de travesía… y lo que falta. Periódico El Sur. Disponible en: https://suracapulco.mx/2018/11/12/caravana-migrante-un-mes-de-travesia-y-lo-que-falta/ [Consultado el 4 de enero de 2019].

Vega, Heriberto (2018). Migración de tránsito y acción humanitaria. Guadalajara, México: Universidad de Guadalajara.

Notas:

1 Las fuentes son de tipo hemerográfico, de los testimonios recogidos y de los registros personales.

2 Pueblos Sin Fronteras es una organización que surge en Estados Unidos en los años 2000, su propósito es lograr la apertura de fronteras para facilitar la inmigración y luchar por los derechos de los migrantes. Entre sus principales actividades se encuentran: la organización de protestas contra las políticas antiinmigrantes en Estados Unidos, organización de caravanas desde Centroamérica, construcción de refugios en el camino y brinda asesoría legal para los migrantes.

3 Se refiere al comunicado “Mitos y realidades sobre la Caravana migrante y las personas refugiadas”.